jueves, 20 de febrero de 2014

El fuego


Cuando el oxígeno del aire se combina con una sustancia combustible, como pueden ser las plantas herbáceas, matorrales, hojarasca, etc. se produce una combustión en la cual se desprenden gases, calor, luz y en ocasiones llamas. Toda sustancia que puede arder es un combustible.
Para que se produzca fuego tienen que existir tres elementos en las cantidades adecuadas, esos elementos son: el calor, combustible y oxígeno. Ha esto se le llama el triángulo del fuego (figura 1). Si falta uno de estos elementos o no está en la proporción conveniente, no tendremos fuego.
En el caso de un incendio forestal el primer elemento será el combustible vegetal, constituido por las plantas vivas tanto herbáceas como leñosas y por los residuos muertos como las leñas, que se encuentran en los montes. El oxígeno no es problema puesto que se encuentra en el aire. El tercer elemento, el calor, puede provenir de causas naturales como un rayo o puede ser provocado por el hombre de manera accidental, negligente o intencionada, lo cual ocurre con una relativa frecuencia.
Cuando se ha producido el fuego, por lo general, este fuego puede mantenerse por sí solo, hasta que quede reducido a cenizas.
Para explicar este aspecto del fuego, se suele añadir un cuarto elemento, la reacción en cadena. Cuando el fuego es suficientemente intenso, aparecen llamas y se libera mucho calor. Esto facilita que el oxígeno y los combustibles se combinen, con lo cual hay nuevas llamas y más calor.
La propagación del fuego es un factor importante que hay que tener en cuenta cuando se produce un incendio forestal. El fuego tiene tres vías diferentes de propagación: por convección, por radiación o por conducción.
  • Convección
    Si el aire se calienta tiende a subir, siendo sustituido por otra masa de aire fría, esto origina corriente ascendentes que transportan el calor hacia arriba.
  • Este tipo de propagación del fuego, produce que el incendio avance por la ladera hacia arriba y que el fuego de superficie se convierta en incendio de copas.
  • Radiación
    Este tipo de propagación sólo se produce en distancias cortas. En este caso, el calor se transmite por medio de ondas calóricas invisibles que viajan a través del aire, es decir, que el calor pasa a través del aire sin que exista movimiento.
  • Conducción
    Se produce cuando un objeto está en contacto directo con otro. El calor del objeto más caliente pasa hacia el más frío. Este tipo de propagación del fuego se produce cuando las plantas estén en contacto.
 

Evolución de la concepción científica del fuego

En la antigüedad clásica el fuego fue uno de los cuatro elementos clásicos junto con el agua, la tierra y el aire. Estos cuatro elementos representaban las cuatro formas conocidas de la materia y eran utilizados para explicar diferentes comportamientos de la naturaleza. En la cultura occidental el origen de la teoría de los cuatro elementos se encuentra en los filósofos presocráticos de la Grecia clásica, y desde entonces ha sido objeto de numerosas obras de expresión artística y filosófica, perdurando a través de la Edad Media y el Renacimiento e influyendo profundamente el pensamiento y la cultura europeos. Paralelamente el hinduismo y el budismo han desarrollado concepciones muy parecidas.
En la mayoría de estas escuelas de pensamiento se suele añadir un quinto elemento a los cuatro elementos tradicionales, que se denomina alternativamente como idea, vacío, éter o quintaesencia (literalmente "la quinta esencia").

El concepto de los elementos clásicos continuó vigente en Europa durante la Edad Media, debido a la preeminencia de la visión cosmológica aristotélica y a la aprobación de la Iglesia Católica del concepto del éter que apoyaba la concepción de la vida terrenal como un estado imperfecto y el paraíso como algo eterno.
El uso de los cuatro elementos en la ciencia se abandonó en los siglos XVI y XVII, en que los nuevos descubrimientos sobre los estados de la materia superaron la concepción clásica.
Johann Joachim Becher propuso una versión particular de la teoría de los cuatro elementos: el papel fundamental estaba reservado a la tierra y al agua, mientras que el fuego y el aire eran considerados como simples agentes de las transformaciones. Todos los cuerpos, tanto animales como vegetales y minerales, estaban formados según Becher por mezclas de agua y tierra. Defendió también que los verdaderos elementos de los cuerpos debían ser investigados mediante el análisis y, en coherencia, propuso una clasificación basada en un orden creciente de composición. Becher sostenía que los componentes inmediatos de los cuerpos minerales eran tres tipos diferentes de tierras. Cada una de ellas portadora de una propiedad: el aspecto vítreo, el carácter combustible y la fluidez o volatilidad. La tierra que denominó terra pinguis se consideraba portadora del principio de la inflamabilidad. Su nombre podría traducirse como tierra grasa o tierra oleaginosa, que en la alquimia se conoce con el nombre de azufre, aunque Becher empleó también otras expresiones para designarla, entre ellas azufre flogisto (este sustantivo derivado del griego phlogistos, que significa "inflamable"). Finalmente fue la palabra flogisto la que acabó imponiéndose, gracias sobre todo a la labor del más efectivo defensor de sus ideas, Georg Ernst Stahl.


Como se produce el fuego

El primer caso consiste en frotar una madera dura y seca contra otra blanda; antes de iniciar el proceso la madera dura debe ser un poco afilada mientras que la blanda debe tener un surco o hendidura a lo largo de la cual se frotará la madera dura. Este proceso produce suficiente calor como para encender el combustible primario, que puede ser hierba o yesca, el cual debe encontrarse a lo largo y alrededor de la hendidura. Cuando este se encienda se colocan ramas secas pequeñas para avivar el fuego, y luego, cuando la llama sea estable se agrega madera más grande.

El segundo caso, por percusión, consiste en hacer chocar una piedra dura como el pedernal contra otra rica en hierro (como la pirita), desprendiéndose en el proceso chispas o fragmentos incandescentes que deben entrar en contacto directo con el combustible (yesca, hierba...) para hacerlo arder.

También tenemos el tradicional de la escuela primaria: usando una lupa o lente de aumento para calentar el combustible hasta hacerlo arder. Pero para asegurar que funcione tienes que hacerlo en un día despejado y cerca del mediodía, y asegurándote de que el foco de la lente esté justo en donde está el combustible (el foco lo reconoces al alejar lentamente la lente del combustible hasta que la luz que la atraviesa se concentra en un único punto luminoso).

Personalmente no he podido probar por mi mismo ninguno de estos métodos, pero sé que son efectivos una vez que se ha adquirido suficiente práctica (y paciencia, por que no son métodos muy rápidos B-D )